jueves, agosto 12, 2010

Una verdadera historia de fe...



Los papás de un joven nos contaron la historia de cómo su hijo demostró una gran fe, impactando desde el mas chico hasta el mas grande de su familia. Esta es la historia.

Después de haber presentado el examen para ingresar a la preparatoria en el Distrito Federal poniendo como única opción la prepa con mas demanda de la ciudad (estamos hablando de una ciudad de 20 millones de personas), y siendo tachado de rebelde por su orientadora en la secundaria por solo querer poner esta opción, ya que él decía que “por fe no necesito poner una segunda opción”, después de unas semanas de espera, obtuvo el resultado de este examen siendo aceptado en la Preparatoria 9 “Pedro de Alba”. Pero esta feliz historia se convirtió en una historia de incertidumbre y expectativa al ser confirmado que por cuestiones de trabajo de su papá, este joven y toda su familia se tendrían que mudar a la ciudad de Monterrey, donde por cuestiones de planes de estudio, las prepas inician clases aproximadamente un mes antes que en la Ciudad de México, lo que en cierta forma cerraba las posibilidades de hacer examen para ingresar a una preparatoria pública que de buen nivel por que al igual que en cualquier ciudad, éstas son las que generan mas demanda. La opción lógica en esta circunstancia es una preparatoria particular, y esto para nada es una mala opción si lo que quieres es estudiar, no es así? Pero es aquí donde nace un deseo que creo la mayoría llamaría “capricho” pero creo que en realidad se llama fe. Este joven decide orar y declarar que ahora ingresara en la mejor preparatoria pública de la ciudad de Monterrey, esto LÓGICAMENTE genera dudas de cómo hará para ingresar a esta escuela, pero lo bueno es que para Dios, y los que creen en Él, la fe rebasa la lógica. Hubo la posibilidad de presentar un examen que parecía ser para foráneos, pero a final de cuentas resultó ser para ingreso en otra modalidad que no era la presencial y escolarizada. Hasta aquí muchos ya nos habríamos dado por vencido, tal vez diciendo: no es lo Dios quiere, la voluntad de Dios era otra, razones que, en situaciones específicas llegan a ser ciertas, la mayoría de la veces las decimos solo para justificar la falta de fe, o tal vez echarle la culpa a Dios, por que “Él no quiso”. Increíblemente esté joven no desistió aquí, si no después de una semana de clases en esta escuela, un lunes decidió ir a la escuela, para hablar con el Director, y ya con un ultimátum de sus padres de que si no solucionaba algo, al siguiente día sería inscrito en una escuela particular (por cierto cristiana, para los que podríamos justificar: la voluntad de Dios era que estudiara aquí no? Suena lógico). Ese lunes, junto con su tío de quien había pedido la compañía como mayor para que lo tomaran en serio, se dirigió a la escuela solicitando ver al director de esta, obteniendo la respuesta de la encargada: “El director se encuentra muy ocupado”, y es claro y lógico, ¿a qué joven se le ocurre ir a hablar con el director de una de las mejores preparatorias de una ciudad muy grande, y sin tener una cita, o ser familiar o conocido de alguien importante? Bueno pues la respuesta de este joven fue, “entonces lo espero” Qué???!!! Bueno tal vez al estar ahí, se dio el valor de seguir adelante. Aquí vemos como el Señor honra cada paso de fe, llenando su corazón de valentía. Después de un tiempo de espera, le dieron acceso a la oficina del director para expresar su petición. Después de tomar asiento en la oficina del director, conservando la misma valentía, le dijo al director que era su deseo estudiar en su escuela, a lo que el director contesto, “ya no tengo lugares”, el director le dijo que por que no había hecho el tramite con anterioridad, y el joven explicó la situación del cambio de residencia, y de cómo había realizado su examen de admisión teniendo un buen resultado ya que había sido aceptado en una de la mejores escuelas del D.F. El director le preguntó que cuantos aciertos había sacado en su examen, a lo que el contesto que mas de cien aciertos de un total de 118 (si mal no recuerdo, ya que alguna vez hace mucho, también hice ese examen), y es aquí donde llegó el milagro. El director si hacer ninguna consulta, sin dar mas vueltas al asunto, y confiando TOTALMENTE en la palabra de este joven (quien en todo momento habló con la verdad) dijo una respuesta contraria a lo dicho anteriormente: “SI TENGO LUGAR PARA TI”. Buscaron cupo en los grupos, y ese mismo día lo mandaron a su grupo, ah y en el turno matutino, lo cual permitiría que siguiera practicando el deporte que había estado practicando en su anterior residencia.

El joven de quien se habla en esta historia si no lo has reconocido aún, es Jonathan Vega Rodríguez, o bien Jona, hijo de Hiram y Claudia.

Espero que esta historia totalmente REAL, te motive a decidir confiar en Dios plenamente, mas allá de lo que las circunstancias o personas pueda decir. Pero recuerda, que no se trata de algo mágico, la fe genuina se fundamente en la obediencia a la Palabra de Dios.

Fe es saber que tenemos un Dios grande que puede llevarnos a vivir alto y alcanzar nuestros sueños y deseos, pero la fe también consiste en creer que tenemos un Dios Santo y celoso, que quiere que vivamos santos, y esto algo que no podemos tomar a la ligera si no quieres vivir en la frustración de que las cosas te salgan mal, y dejes de vivir la bendición y abundancia que Dios quiere para ti.

Recuerda que siempre que necesites algún consejo o empujón te puedes acercar a tu JNI.

Edgar Serrano Uscanga